Hola, primavera

Esto del confinamiento nos lleva a todos arriba y abajo como una veleta bien engrasada ante un temporal. Es jueves, sí, pero tengo el cuerpo como si fuera viernes. Nada del otro mundo, que sea martes, domingo, viernes, jueves o lunes no cambia mucho mi estilo de vida y menos ahora (gracias #quecoñazodevirus). Pero me despierta la curiosidad saber el motivo.

Dos días con anuncios de fuertes lluvias, peligro de inundación y todas esas cosas que ponen el ánimo en pie de guerra. Y de repente hoy se convierte en un día soleado, primaveral. Y no, no incita a tener ganas de trabajar, uno se planeta disfrutar de la vida como si la vida la hubieran creado para eso.

Te vienen a la mente (que dicen por ahí que es la que trabaja) mil cosas para hacer y ninguna está en el cajón de currar hasta la muerte, de trabajar como si no hubiera un mañana. Aunque la conciencia te riñe, te da golpecitos en la nuca mientras te susurra a voz en grito (vale, sí, me gustan los oximorones) que no pares, sigue, sigue. Y claro, ante eso te vas a poner la canción de marras que tu dichoso Pepito Grillo particular te canta.

Vuelta a empezar. Toca trabajar. ¿Por dónde tiramos? ¿Empiezo a diseñar? ¿Me lío con la programación? ¿Quizá acotar esas ideas que llevan días flotando en el altillo de mi mente?

Uh, es casi la hora del webinar. Y debería haber investigado sobre cierto proyecto, además de pulir un código. Pero hoy es primavera, aunque ciertos almacenes deben estar cerrados. Digo yo, no sé, porque esto de que hay que cerrar y que hay que abrir queda muy claro en cuanto a la ropa pero no en cuanto a los comercios.

Venga, voy a hacer un esfuerzo más. Preparo un par de ideas sobre un branding que tengo entre manos. Acabo de escribir esto, veo el webinar, codifico un rato y preparo dos bocetos de web y luego… y luego… y luego ya veremos, porque ya se habrá hecho tarde.

Huelga hablar sobre las bondades y dificultades de trabajar desde casa. Ahora ya son muchos más los que se han dado cuenta y lo saben.

Aprovechemos el tiempo, que las ideas no mueran. La primavera hace renacer y debemos aprovechar ese tirón.

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