¿Una tienda online? ¡Pues claro!

Tienda Online barata

Y sí, por supuesto, no seré yo quien niegue que es momento de poner tus artículos en una tienda online (AKA eCommerce). Pero eso, hay que reconocerlo, no es de hoy, hace ya tiempo que deberías haberlo pensado y puesto en marcha. Pero en fin, a todos nos pasa que de repente el tiempo se echa encima y hay que ponerse las pilas.

Por desgracia ahora disponemos –o eso se supone– de más tiempo y tenemos la cabeza en buscar modos y maneras de distraernos no dejar al aburrimiento vencer la batalla pero también la tenemos, porque va a su bola, en nuestro negocio y en buscar soluciones para lo que mañana pueda suceder. Y sea lo que sea que salga de todo esto, habrá que subsistir, sobrevivir, resistir (sí, cómo el Dúo Dinámico pero en versión empresarial), reinventarse, renovarse y adornarse para la ocasión.

Pero a mí me gusta ser sincero, de hecho no entiendo otro modo de hacer las cosas, y ver las cosas como son, con su lado positivo y, que siempre existe, el negativo.

No es tan sencillo, no. No se trata de “pongo la tienda en Internet y hala, a forrarme”. Hay que trabajar mucho, tanto o más que en una tienda física, material, ubicada en una calle y todas esas cosas que conocemos todos muy bien. Ya sabes, todo tiene un precio, y no me refiero en este caso al monetario sino a la dedicación y el esfuerzo.

Además de tener buenos artículos –porque en Internet todo se sabe, es como un patio de vecinos pero a lo burro– y buenos precios –ser competitivos es crucial, aunque no todo pasa por ahí– hay que saberlos mostrar. Y para eso intervienen más factores. Por supuesto que las Redes Sociales y una buena elección de palabras clave en tu blog, porque sí, mejor tener uno y para poder ir contando a tus clientes las cosas que realmente les interesan. Y no, amigo, no. Un blog no es un espacio donde alabas tus maravillosos productos, ni tu inmejorable empresa, ni siquiera la zona destacada de descuentos. Un blog es –o debería ser– el espacio donde transmites lo que sabes sobre tu mercado y donde “desparramas” ayuda sobre lo que tu cliente está buscando.

Sí, claro que si abres una tienda online tu objetivo es vender, eso lo sabe todo el mundo, y lo da por hecho. Pero como ya lo saben no es necesario que se lo repitas cada dos frases. Captado, comprendido, asimilado y hasta acertado, que diría aquel señor bajito del fondo.

Seguimos con la parte “mala” de la cuestión. Paciencia que luego viene todo lo positivo, pero ya estarás preparado y estimulado. Si continúas es porque sí te interesa y sí estás dispuesto. Y si no… te acabo de ahorrar algo de tu precioso tiempo.

Un inconveniente, decía, es el envío. Pero es cuestión de ver las tarifas de precios de tu servicio postal, empresas de mensajería u otras alternativas posibles. Quizás tienes la capacidad de repartir tú mismo… bueno, o personal de tu empresa, o contratar a alguien específico para eso si sólo quieres resaltar localmente. Lo de localmente lo digo porque no veo factible que hagas envíos de Girona a New York con un motorista contratado por ti, por citar un ejemplo. Pero sí, siempre hay soluciones para todo. Habla con las empresas de mensajería, con unas cuantas, y contempla el precio del reparto. (Ojo, algunas no lo hacen sólo por peso real sino también por peso volumétrico. Es decir, una pieza puede pesar poco en kilos pero ser muy grande y ocupar mucho volumen en el vehículo de reparto, y eso incrementa el precio)

Chicha, sí, vamos a la chica de esto: las formas de pago. Tenemos la sencilla, la transferencia. Te llega la compra, miras tu cuenta bancaria y cuando se vea implementada haces el envío. Sencillo, sí, pero puede que haya retrasos y tardes demasiado –en opinión del cliente– en que le llegue. También puedes arriesgarte y si te envía el comprobante de que la transferencia está hecha se lo envías.

Luego está el pago por cheque/pagaré. En desuso del todo y no recomendable en mucho países. Repito lo de en muchos países, no en todos. Los hay donde ese trocito de papel es sagrado.

La madre del cordero: Pago con tarjeta, claro, ¿cómo no lo había pensado antes? Bueno, reconozco que sí lo había pensado, vale, me habéis pillado. Para admitir pagos con tarjeta (crédito o débito) necesitas hablar con tu banco o tener una cuenta en Paypal, Stripe, Amazon Pay… Hay, la verdad, unas cuantas. Tú eliges la que mejor te vaya y/o más te guste. Todas te van a cobrar una comisión.

Pero empecemos con lo bueno, que ya toca. Y más si has estado leyendo hasta aquí.

Si ya sabes los gastos de envío y las comisiones por cobro, ya puede empezar a calcular precios. Ahora toca la parte más interesante. Obviamente necesitas una web, de mayores o menores dimensiones, pero la necesitas. Y el blog, del que ya te he hablado antes y eso, y los vídeos, son el ojito derecho del tío Google.

Y, por supuesto, la propia tienda. Clara, sin distracciones, que tu cliente encuentre lo que busca sin complicaciones. Sin publicidad, propia o ajena, excesiva. Adaptable a móviles y tablets, porque todo el mundo está ahora enganchado a esos diabólicos dispositivos. 

Y cuando ya tienes todo eso… necesitas posicionarte de forma natural (o de pago, si quieres y puedes). Manejar las Redes Sociales o delegar en otros y tú seguir haciendo aquello que mejor sabes hacer: cuidar tu negocio. Y, muy, muy, muy, pero que muy básico e importante: la atención al cliente. Hay muchas maneras y muchos canales para hacerlo pero no te olvides de ellos.

Una tienda online está abierta 24 horas al día/365 días al año. Y eso es una ventaja para tus compradores y para ti, claro.

Y un consejo final: Piensa en que tú eres el cliente de tu empresa. Plantéate qué te gustaría y cómo te gustaría verlo, comprenderlo, comprarlo y ser atendido. Aunque este apunte es extensible a toda web de cualquier tipo.

Y sí, claro, evidente que nosotros hacemos este tipo de cosas, pero poniendo los puntos sobre las íes, o sobre las jotas si te gusta más.

Último apunte: también hay maneras de cobrar en criptomonedas (Bitcoin, Ethereum…) pero es para otro artículo.

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