Se nos va, se nos va el 2020, no hay nada que hacer

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Se estrena el año 2021

Aún recuerdo estas mismas fechas, hace un año, cuando decía (como casi todo el mundo) que el 2020 sería un buen año. Como diría mi abuela, que Dios os conserve el oído porque para la vista ya es tarde.

Yo no pienso en lo que he aprendido este año, porque me recuerda aquello de “la letra con sangre entra” y yo siempre he creído que la letra es para aprender, comprender, disfrutar y regenerar, no para herir -aunque se utiliza mucho en ese sentido también.

La verdad, no me interesa lo que hemos sufrid… digoooooo aprendido, me interesa lo que queda por hacer y en cómo se puede hacer. Me interesa recuperar el humor, el amor, la alegría, la amistad y aquel estupendo bolígrafo que no sé donde lo he dejado.

Cada año, cuando empieza, promete grandes cosas y nos las creemos llenos de ilusión.

Luego el año va a su bola, se sale del camino y de las intenciones pero no importa, basta con despreciarlo un poco, echar pestes de él y esperar uno nuevo, sin estrenar. Y renovar el carnet del gimnasio al que no hemos ido y todo aquel largo listado de intenciones para el nuevo año, operación bikini incluida. Sí, ese listado que ya no escribimos de nuevo porque siempre es el mismo. Basta con pasarle un plumero (sintético, dejad en paz a las avestruces) y borrar alguna cosa que ya no interesa.

Yo tengo la sensación de que los años no son lineales; algunos son cuesta arriba y otros cuesta abajo, lo que está claro es que todos cuestan y que cada vez pesan más. Pero soy optimista, yo no pienso en vasos medio llenos o medio vacíos, yo alzo la vista y me doy cuenta de que la estantería está llena de botellas, así que sólo hay que hacer un esfuerzo, alargar el brazo y servir otra ronda (aviso: a partir de la cuarta o quinta ronda el año se hace más cuesta arriba y tu sentido de la gravedad se va más abajo).

Discernir lo banal de lo importante es una dura prueba, pero también lo era aprender la prueba del nueve y lo hicimos. Jamás nos sirvió para nada pero lo hicimos. Hay gente que no podría vivir sin hacer ecuaciones y hay otros que prefieren las vacaciones, son los poetas, porque rima.

Yo en este nuevo año que nos amenaza me he propuesto aprender a sumar y leer, el resto, ya si eso, lo dejo para los siguientes. No es bueno acaparar, como tampoco lo es acampar en el zoológico en mitad de la jaula de los osos.

Estos son mis pensamientos pero tengo más, también tengo petunias, claveles, hortensias y una lechuga que pugna por crecer al lado de un puerro y tres ajos. Al final el ciclo de la vida se extiende a todo, personas, animales o cosas e incluso a los políticos.

Y como me estoy quedando sin tinta en el monitor y vosotros tenéis que empezar a preparar la cena -después de merendar- no quiero entreteneros más, me quedo satisfecho (normal en esta fechas) y os deseo una alegre salida de año y un buen comienzo del siguiente. Veremos si mañana sois capaces de recordar ambas cosas.

Sólo un consejo más para este año, antes de que me echen: Sed avispados, es decir, cintura delgadita, un jersey a rayas, volad con precaución y picad a todos los que coman ajo.

¡Salud! (Para el dinero y el amor será mejor esperara las rebajas)

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