¿Qué tiene que ver una película de Kung-Fu con nuestra web?

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¿Qué tiene que ver una película de Kung Fu con nuestra web?

Como soy un mortal más (sí, no te rías), yo también veo series, películas y demás y hago uso de las plataformas de streaming. No citaré nombres, claro, pero no por cuestiones profesionales sino porque no me da la gana. Yo les pago a ellos, ellos a mí no.

Y bien, a lo que vamos: Ayer estaba viendo una “peli” recomendada por… bueno, esas recomendaciones que siempre te salen al conectarte a la plataforma de marras. Se supone que es porque su “IA” (inteligencia artificial, dicen) ya sabe cuáles son nuestras preferencias, gustos, de qué pie calzamos, como tenemos los ojos y cada cuanto vamos a comprar café.

Así que me incitó a ver una de Kung-Fu, de artes marciales, de esas de bofetadas volantes de toda la vida, pero que tenía buena pinta y encima es nueva, de hace poco. Así que dije, “vale, veamos, me traerá recuerdos y veré cuánto ha cambiado la cosa”.

Y no, no ha cambiado apenas nada. Los efectos algo mejor –se intuyen pero no se ven los arneses-. El guión era una extraña mezcla de “Gangs of New York”, “El Bueno, el Feo y el Malo”, “Annie, la huerfanita”, “El Padrino” y “101 Dálmatas”. La fotografía intentando emular a “300” y la puesta en escena habría dado envidia a un teatro de barrio en la época de… bueno, no. No habría dado envidia ninguna a nadie.

El caso, porque esto no es un espacio para críticas de cine (¡qué ganas tengo de hacer uno!), es que lo que me di cuenta de algo que curiosamente acababa de comentar en uno de los grupos privados en Facebook. Sí, ya no es lo que dices, ni como lo dices, ni siquiera a quién va dirigido (algo habitual, la segmentación por sexo, edad, distancia, etc.) sino a qué tipo de cultura va enfocado.

¿Y qué rayos tiene que ver la película de marras con esto?

Pues tiene que ver que me cuesta entender su forma de actuar, sus expresiones faciales, tan distantes a las nuestras, su inocencia. Y esto tiene guasa, ¡su inocencia!, cuando destripar a 60 o 70 contrincantes en menos tiempo del que tú te tomas un té (chino, obviamente) es algo que ni te debe hacer pestañear.

Lo mismo ocurre con una película latinoamericana y sus diferentes formas de hablar. Sé, soy consciente, de que al otro lado del charco pasa algo similar. No es una crítica a nadie ni mucho menos una mofa.

Incluso con las series, tan de moda, escandinavas podemos ver que sus patrones de comportamiento nos suelen resultar algo extraños. Incluso su frialdad en las interpretaciones (es una opinión mía, una vez más)

Peeeeeeeeeeeeeeeeeeero, y por fin vamos al meollo de la cuestión –ya era hora, nene-, la cosa está en que si haces una publicidad, un texto, un anuncio o incluso una web completa, tienes que tener muy claro a quién va dirigido porque el mensaje no le va a llegar igual a todos. No van a percibir lo mismo y hasta podría volverse en tu contra.

Y no, no se trata de chinos, japoneses, occidentales, atlantes, cimmerios o marcianos, se trata de culturas, de culturas diferentes a la nuestra. De formas de pensar, actuar, pensar, sentir y hasta responder.

Además de la evidente segmentación clásica hay que tener en cuenta los distintos niveles de percepción de las cosas. Y usarlos de manera conveniente, de forma que pueda llegar a todos por igual o lo más parecido posible. Buscar un tono neutro, asequible a todos y entendible por cualquiera. O al menos para quien es nuestro objetivo. Está claro que si vendo bañadores mi público no suelen ser los esquimales. Al igual que no creo que lo sea un nómada si tengo una inmobiliaria. O una oferta de filetes de ternera para una comunidad vegana.

Vale, sí, todo esto lo sabemos todos pero…

Pero no todos lo aplican. Ahí lo dejo –sobre todo porque esto se me está yendo de las manos y resulta ya excesivamente largo, prefiero caerte bien-.

Y no estoy seguro de a qué venía todo esto pero espero que, al menos, te haga recapacitar sobre tus estrategias. Y más aún en lo que se nos viene encima. Sí, vale, ya lo sé, de nuevo resulto un agorero pero… Ojalá esté del todo equivocado.

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P.D. Toda esta larga parrafada viene a que hay una incidencia en la línea y estoy sin conexión a Internet. Apenas puedo hacer nada –en cuanto a trabajo se refiere- y me da qué pensar. Estar sin Internet te deja tu negocio al margen de los demás. Pero tener una web que no funciona, está desfasada, o abandonada viene a ser lo mismo.

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