Los tiempos cambian. ¿No me digas?

Los tiempos cambian

Sin cambios no avanzamos.

Seamos sinceros, es así. Pero empecemos por el final, siento destripar la película pero el malo es aquel que se afianza en el pasado y sigue sin darse cuenta de que el modelo de negocio ha cambiado hace ya mucho. Hay que digitalizarse (palabra muy de moda, muy usada, pero poco empleada) y comprender las nuevas tecnologías y la nueva sociedad cambiante, conectada e informada. Puede que a él, al malo de la peli, no le gusten o incluso que le den cierto miedo, pero hay que darse cuenta de que las pautas del mundo no las marca uno mismo, tan solo somos inquilinos de la vida y tenemos que aceptar los cambios. Bueno, no todos los cambios, pero sí una mayoría.

Un toque de rebeldía siempre puede ser positivo, pero eso es tema para desarrollar en otro momento.

Siento ser pesado y reiterativo en esto de que los tiempos están cambiando, pero lo cierto es que están cambiando desde que un mono decidió caminar con tan solo dos patas (desde luego no era aficionado al patinaje artístico). No sé cuántos «likes» habría tenido si hubiera existido Facebook en ese momento pero intuyo que muchos. Y si seguimos con la vista en el pasado, los fabricantes de maquinitas de depilación también habrían tenido un buen nicho de mercado.

Pero sigamos con el tema de los cambios. No quiero ahondar ni usar el dichoso Coronavirus (AKA Covid-19) porque, por desgracia, todos estamos salpicados con eso de una manera u otra. Ya no se trata sólo de contagios sino también de daños colaterales. Pero lo cierto, lo prometo, es que se acabará y volveremos a… ¿la normalidad? Sí, claro, pero a una normalidad distinta a la que conocíamos hasta ahora. Muchos países llevan ya tiempo alentando y usando el teletrabajo -por ejemplo- mientras que otros ha seguido siendo reacios a eso. Ahora ya empezamos a plantearnos esa posibilidad y ver sus ventajas.

O a la multitud de academias online que ha crecido de repente como si se tratara de un gremling remojado a medianoche. Marketing, recetas de cocina, yoga, cursos de programación, clases de solfeo, webinars, teleconferencias

O las tiendas online, que están colapsadas e incrementando sus ventas en porcentajes increíbles. Haciendo su agosto en el mes de marzo-abril.

Y, claro, los conciertos en directo, cada uno desde su casa. Las presentaciones de nuevos discos, también desde el hogar…

Ya no se concibe un hotel sin web y posibilidad de reservar, ni un restaurante donde no tenga una y se puedan ver sus mejores platos, sus cartas, las opiniones de los clientes. O un pub, o bar musical que no publique sus próximos eventos y fiestas. No, ya no se concibe, aunque no todos la tienen. Una casa rural que muestre las bondades de adentrarse en la naturaleza y escapar del acero y hormigón durante unos días.

También está cambiando el pensamiento de las horas de trabajo, sin contabilizar las que realmente han sido efectivas y rentables. No, la meta ya no son (o serán) las
horas de trabajo realizadas sino los resultados obtenidos. Y en eso el teletrabajo funciona muy bien. No se trata de horas, se trata de metas y objetivos.

¿Aprenderemos todos a reciclarnos y cambiar las cosas? ¿Sabremos adaptarnos de una vez por todas? Sí, claro, pero aún así no será el final, la vida seguirá cambiando y nosotros tendremos que seguir bailando a su ritmo o retirarnos del salón de baile.

Es cierto que no hay nada nuevo bajo el sol pero existen muchos modelos de gafas. El cambio es importante, necesario, obligatorio y hasta divertido si sabemos enfocar nuestra mente a la realidad sin perder los sueños por eso. Porque el sueño de hoy puede ser la realidad de mañana.

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