La clave: Producto bueno, precios equilibrados y servicio impecable

La clave: Producto bueno, precios equilibrados y servicio impecable

Y al contestar a una pregunta directa, se me ha ocurrido que podría ser un buen tema para un post. Y de paso ayudará a despejar algunas dudas de otras personas. Ideal, vaya, publicidad para mí (sinceridad ante todo) y algunos consejos para quien pueda/quiera utilizarlos.

Como pasa en todo -y también hoy, casualmente, he tenido oportunidad de debatir este tema- hay diferentes opiniones y puntos de vista. Eso es como debe ser, así es como todos avanzamos. Y hago un resumen muy muy corto: El del restaurante está muy contento con las cartas digitales. El otro contertulio no, nada. Lógico, tiene una imprenta. Que podría utilizar eso en su provecho es tema para otro post. Uno más para la reinvención.

Y vamos al meollo de la cuestión.

La pregunta era: «Soy bastante tocho en Redes Sociales, como habrás comprobado. Los QR los tengo, pero me gustaría potenciar la web, Facebook e Instagram. Vale la pena hacer algo? Aquí el tema está muy parado porque faltan turistas. Como lo ves?
Facebook me ofrece pagar 15/20/30€ para que durante 5 días mi anuncio llegue a más gente. Vale la pena? Es fiable? Instagram también lo ofrece»

Nota: Estamos hablando de un restaurante

Mi respuesta:
Por partes, que diría Jack The Ripper (lo sé, es un chiste anticuado, pero no soy humorista):

Redes Sociales.

¿Necesarias? No, ¡Obligatorias!. Otra cosa es que quieras estar en todas. Mola, pero no es posible salvo que seas una multinacional o tengas un buen presupuesto disponible. Así que toca seleccionar una o dos, como mucho, y dedicarse de pleno a ellas. Personalmente me gusta más Facebook pero la tendencia actual es Instagram. También depende del público al que quieras llegar. En tu caso descartaría TikTok e incluso Twitter, por citar algunas de las muchas que hay ya, y me centraría en Facebook e Instagram por tu tipo de negocio. Las opciones de pago por publicidad son correctas pero lo primero, como en cualquier tipo de estrategia de marketing, es hacer un perfil de tu cliente ideal (eso de «¡El que se gasta 3.000€!» en una cena no es lo que digo).

Hay que segmentar: edad, nacionalidad, poder adquisitivo, temporada o fijo… y eso va relacionado directamente con el producto que ofrezcas. No puedes potenciar el perrito caliente de toda la vida a la «clase alta» (o sí, pero eso es otro tema, vaya otro post) ni los platos sibaritas y extremadamente bien preparados a los adolescentes de 15 años (Sé que alguno me discutirá esto, y hará bien). Así que primero define tu público ideal, a quién va dirigido lo que haces, y quién sabrá apreciar ese esmero. Y eso es aplicable a todos, al hotdog, a la paella, al menú del día o a la langosta a la americana braseada con esencia de jazmín (esto último me lo acabo de inventar, evidentemente, como ejemplo)

Ahora toca mostrarlo y demostrarlo, y aquí entran las Redes Sociales. Pero no basta con poner la foto de un plato elaborado y decir que es el mejor del mundo mundial y que te esperan, que te lo quitan de las manos. La gente agradece más la sinceridad (o sea, la venta indirecta), así que muéstrales en un vídeo la elaboración de un plato. Háblales de los ingredientes y cuales son sus mejores efectos (tu bolsillo no lo menciones). Haz que tengan ganas de probarlo: vídeos, fotos, textos que enganchan (lo que se llama copy) e incluso historias. Busca la chispa que enciende el deseo. También los comentarios de los clientes pero ese es un trabajo posterior. Y seguimos:

Web

La web es el centro de operaciones, el refugio de la diversidad, el hospital de campaña, es donde deben aterrizar y ver, saber y desear. Es el escaparate de la tienda, lo que todos van a ver si es que están interesados o si han caído ahí por casualidad. La web, además de lo visible, y de que sea atractiva, debe contener una serie de palabras clave que te hagan destacar. El tío Google (además de pagando, claro) te posicionará por esos comentarios naturales y reales, poco forzados, y que realmente atraigan y sean útiles. Ojo, eso no se consigue en dos días, aunque más de uno dirá que mañana serás el primero en la lista. y sí, quizás lo seas, he visto casos así y luego, en menos de una semana… ni aparecía. Suelen llamarle «malas prácticas» pero no voy a entrar en esa discusión. No es mi terreno.

Huelga decir que, además, debe ser responsive (adaptable a móviles y otros dispositivos). La pelea real está en que, además, sea diferente a otras. Como todo el mundo va a saco y estira de plantillas (con pocos cambios, yo también suelo utilizar plantillas pero me las curro) al final se ven todas iguales o casi. Uno no sabe si ya la ha visto antes o si es un lugar distinto. He visto webs de zapaterías con el mismo diseño que la del hotel de lujo o la farmacia del pueblo.

Carta Digital

Tan de moda en estos tiempos, antes no había logrado imponerse a pesar de sus enormes ventajas, pero ahora es uno de los caballos de batalla. Aquí hay una enorme variedad de ellas: PDFs a saco (no me gusta nada salvo en casos muy concretos de cartas muy cortas o algún menú semanal), imagen plana en jpg, segmentada por categorías o no, con foto o sin foto, con posibilidad de pedir directamente para que te lo traigan o vengan a recogerlo… E incluso alguna cosa más, pero tampoco quiero extenderme tanto.

Conclusiones

Estas conclusiones no iban en mi respuesta original pero no está de más un valor añadido. De hecho siempre es deseable… Lo siento, pero tengo la manía de mezclar la tecnología con el marketing (muy amigos ellos) con la filosofía y la historia. E incluso con la literatura. Bueno, vale, también con la geometría en cuanto al diseño y con las matemáticas para los resultados. Pero ahí queda la cosa… estoooooo… la fotografía, el vídeo, las composiciones… Vale, me callo.

Otra nota al margen: También debería hablar de «la competencia» y los miedos que eso genera. Pero es un error, si cambias la idea de «competencia» por «alianza» todos salen ganando. Las asociaciones, de todo tipo, siempre tienen más fuerza que la lucha en solitario. Hay pastel para todos si el pastel se hace lo bastante grande.

Al final, pienso, lo primero más importante es creer en tu negocio y en confiar en ti. Muchas cosas saldrán mal pero muchas otras saldrán bien. No es cuestión de fe, se trata de luchar por lo que crees y confías y en buscar los apoyos adecuados para cada cosa. Alegrarte de los éxitos y aprender de los fracasos.

Es evidente que tu presupuesto tiene mucho que ver en tus decisiones y también tus expectativas pero, sobre todo, tener claros los objetivos. Las Redes Sociales, la web, las campañas de marketing, son herramientas para un fin no una meta en sí mismas. Y claro, elemental, querido Watson (algo que jamás dijo Sherlock Holmes, por mucho que se haya vendido), que tu producto sea bueno, tus precios equilibrados y tu servicio impecable. Para esto último no puedo ayudarte, para todo lo demás sí.

Gracias por leer hasta aquí

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